El costo medioambiental del modelo Fast-Fashion

 

(Reuters/Christian Charisius)
(Reuters/Christian Charisius)

Christy Gren no describe el panorama que deja el modelo en el cual el proceso productivo de `Fast-Fashion´ esta paga un costo medioambiental verdaderamente alto, con toneladas de ropa que terminan en cestos de basura, incineradas o vertederos. Este modelo se basa en la ropa que es procesada para tenerla en el mercado lo antes posible.

La reciente estrategia sustentable de H&M

Una pila de prendas discontinuadas que alcanzaba el techo fue exhibida a los visitantes que entraron al local de la marca H&M en Nueva York el último abril. Este fue el lanzamiento de la línea “Conscious Collection” de la marca. La actriz Olivia Wilde fue la presentadora y las modelos desfilaron con los vestidos de la colección. H&M además anuncio que comenzó a aceptar donaciones de prendas de sus clientes para poder reciclarlos y crear nuevas fibras para utilizar en nuevas prendas. El objetivo principal era que los clientes se concientizaran y reciclaran su ropa, a cambio H&M entregaría vouchers para usar en sus tiendas.

Sin embargo, solamente el 0.1 porciento de toda la ropa de donaciones y programas de reciclaje son efectivamente recicladas. El gerente de Desarrollo Sustentable de la marca, Henrik Lampa, admitió esto. El Newsweek descubrió que, de hecho, este tipo de agendas no ayudan para nada. Últimamente mucha más ropa desechada es descartada en vertederos de basura.

Informes, investigaciones y encuestas

Según la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, el 84% del excedente de ropa termina en tierras de desecho. Fast-Fashion es la segunda industria que produce más desechos, después del petróleo. Desde el 2011, Greenpeace ha estado desarrollando campañas desintoxicantes para incentivar a las marcas de ropa a que interrumpan el uso de productos químicos peligrosos en los procesos de producción de la ropa.

El problema se intensificó aun más por la velocidad de rotación de las tendencias. La moda rápida (fast-fashion), debido a su rápida generación de grandes cantidades de mercancía, busca renovar continuamente las tendencias para promover las ventas. Esto finalmente conducirá a que las compras más recientes queden fuera de moda más rápidamente que antes. Por lo tanto, una pila infinita de ropa en la basura.

Fibras naturales como la seda, el lino, el algodón y fibras semi sintéticas tienen un proceso de descomposición similar al de la comida, produciendo metano como desecho. Sin embargo, es prácticamente imposible generar compost de estos textiles.

Ademas, Jason Kibbey, CEO de Sustainable Apparel Coalition explica que estas fibras atraviesan procesos que los “desnaturalizan” en el camino a transformarse en una prenda. Otras fibras como el acrílico, el nylon y el polyester tienen base de petróleo. Esto significa que puede llegar a tardar cientos de años en descomponerse por completo.

A pesar de estos incomodos hechos, los americanos están descuidadamente tirando a la basura más ropa que nunca. En menos de 20 años, la cantidad de ropa que se tiraba en América anualmente ha sido duplicada. La Agencia de Protección Medioambiental estima que enviar los textiles tóxicos a programas de reciclaje, equivaldría a quitar de las rutas 7 millones de autos y sus eliminaciones de dióxido de carbono.

En las noticias

De acuerdo a la Consejería para Reciclado de Textil, tiendas benéficas sólo venden al por mayor el 20% de lo que venden al por menor. Cuando las prendas no se venden en las tiendas u on-line, aparece la necesidad de hacer algo con ella, resalta Michael Meyer, vicepresidente de “Donated Geroods Retail” y marketing de “Goodwill Industries National”. Por lo tanto, Goodwill e instituciones similares embalan la ropa sobrante y la vende a recicladoras de textil. Esta situación tiende a irritar a la gente que piensa que las tiendas benéficas y tiendas de segunda mano tiene la obligación de regalarle ropa a los pobres. Un titular de Fashionista de principios de este año fue “¿Qué ocurre realmente a sus donaciones de ropa”, así dio a entender que no todos van hacia una buena causa.

A la gente le gusta sentir que esta haciendo algo bueno. Sin embargo, la tragedia es que en Estados Unidos no existen personas privadas a la misma escala de lo que se produce.

Si uno dona ropa en el área de la ciudad de Nueva York, y las prendas se venderán en una tienda de segunda mano, probablemente terminen en Trans-America Trading Co. El modelo de moda rápida genera un alto costo medioambiental no exactamente con lo que pasa cuando la ropa termina en la basura que va al suelo. Hay una gran cantidad de desecho de recursos en el proceso de manofactura textil. Esto es cuanto menos desbastador para el planeta.

Cadenas dedicadas a la moda rápida, como H&M, Nike y Zara, entre otras, no quieren que sus clientes dejen de comprar sus productos. Sin embargo, no quieren abandonar las practicas del modelo de negocio “Fast-Fashion”.

Un rayo de esperanza

Una declaración en la revista Vogue de Marie-Claire Daveu de la compañía global de lujo Kering afirma que el ‘Santo Grial’ para la sostenibilidad en la moda es el abastecimiento de “bucle cerrado”. Kering propietaria de marcas como Gucci, Alexander McQueen, Saint Laurent y Stella McCartney.

En una tecnología de “bucle cerrado”, un producto se recicla hasta transformarlo en el mismo producto. Esta es una perspectiva tentadora para los defensores de la sostenibilidad, ya que fundamentalmente imita el proceso natural de la vida. De todas maneras esta técnica estará disponible dentro de 10 a 15 años aproximadamente. Sin embargo, será mucho mas fácil de realizar, y mas viable comercialmente, con textiles como el nylon y el elastano.

Un evento realmente positivo se dio en Mayo, cuando la marca de jeans Levi´s lanzo un prototipo de jean en afiliación con el proyecto tecnológico “Evrnu”. Este prototipo fue hecho con una combinación de algodón virgen y algodón reciclado de viejas remeras.

El veredicto

Hay una conciencia de urgencia extraordinaria en los esfuerzos que demanda cerrar el bucle, creando un nuevo mercado a partir de la ropa vieja. En 2015, el mercado de los textiles se segunda mano se derrumbó, dejando todo este sistema al borde de la desintegración.

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