animaná & Hecho por Nosotros: De la Patagonia a una Boutique en París – EL CRONISTA

Adriana Marina creó una empresa B que diseña y comercializa indumentaria, accesorios y mantas hechas a mano por comunidades. Tiene un exclusivo local en Buenos Aires y otro en Francia. Facturó u$s 350.000 en 2017.

Nota de Florencia Tuchin – El Cronista

 

 

Criarse en la Patagonia, inmersa en la fuerza de la naturaleza, entre ovejas, guanacos, y la comunidad local, inspiró a Adriana Marina a crear Animaná, una empresa social de la industria de la indumentaria. Desde 2009, la fundadora pensó en un modelo de negocio que combina el diseño contemporáneo y técnicas ancestrales. La marca sustentable se enfoca en la creación de ropa, accesorios y mantas hechas a mano por comunidades de la Patagonia y Los Andes. Además, Marina impulsa la ONG Hecho x Nosotros, encargada de la investigación de textiles sustentables y reconocida con el Status Consultativo de la ONU.

 

La compañía, que en la actualidad cuenta con cinco empleados divididos en Buenos Aires y París, trabaja con productores de fibras naturales, cooperativas, emprendimientos sociales y artesanos de comunidades vulnerables para preservar sus tradiciones artísticas y mejorar su calidad de vida. También, trabaja con líderes de la moda para proveer recomendaciones y guías de mejores prácticas.

 

Marina vivió en la Patagonia, en Buenos Aires y Salta; viajó por Perú, Bolivia e India; trabajó y residió en Europa nueve años, y regresó con sus hijos a la Argentina hace casi una década. Estudió sistemas de información y realizó un doctorado en Economía. Además, desarrolló una carrera de investigación en el área de Convergencia, crecimiento y desigualdad, en proyectos internacionales basados en redes de aprendizaje colaborativa.

 

Con una inversión inicial de $ 1,5 millón, el proyecto comenzó con un trabajo intenso de interacción con diferentes comunidades y con la creación de la marca. “Visité y colaboré con diversas comunidades, tanto en la Argentina como en Perú y Bolivia, con las cuales ya tenía contacto y empezamos a realizar colecciones después de trabajar con ellos en diseño y en gestión”, cuenta.

 

 

Al trabajar con productos realizados en forma artesanal, recuperar técnicas ancestrales, unirlas con un diseño contemporáneo y con algunos procesos semi industriales, los cuales también incluyen pasos y terminaciones manuales, se requiere un sistema de producción más costoso y de control de calidad organizado y profesional. “Durante los últimos 10 años, hemos generado capacitaciones con artesanos y cooperativas, pymes locales para mejorar su rendimiento y establecer una cadena de producción más competente y ordenada”, señala.

 

Al comienzo, la marca participó en ferias sustentables en Londres. Luego pasaron a ferias más comerciales, como Maison et Objet, en espacios de nuevos emprendedores, y conquistaron poco a poco a los compradores internacionales de concept stores y marcas de lujo. Según la fundadora de Animaná, el intercambio con los compradores internacionales en las ferias, es un aprendizaje muy interesante.

 

Marina menciona que tuvo la suerte de conocer a Dominique Peclers, experta de la moda mundial con más de 50 años de experiencia en el mercado del lujo. El equipo creativo de Peclers crea libros de tendencias de temporada que establecen los componentes básicos para las empresas en las industrias de la moda y el hogar. “Dominique Peclers es una aliada de lujo e incondicional, que colabora desde los inicios. Ella viajó junto con nosotros a visitar cientos de comunidades de Perú y Argentina para conocer sus técnicas e historia”, relata la emprendedora.

 

El apoyo de Peclers, su red de expertos, contactos y colaboradores les facilitó mucho la apertura de la boutique en París y la entrada al país galo. Hace dos años y medio que abrieron el negocio en la capital francesa.

 

“El punto de inflexión de Animaná como empresa surge de la mano de Mateo Zambruno, un joven ingeniero industrial, que tomó el desafío de hacer de Animaná una realidad en el mercado hace dos años. Él ordenó la empresa y creó un modelo de negocio sustentable ad hoc, que está permitiendo tener bases de expansión del negocio a nivel internacional”, destaca Marina. En 2017, la empresa social facturó u$s 350.000.

 

En 2017, la compañía se lanzó en el mercado argentino, a través de venta online y con un showroom. Lograron la apertura de la boutique en diciembre.

 

En relación a las expectativas, Marinacuenta que en Francia quieren abrir otro local para el siguiente año. También, buscan afianzarse en el mercado argentino y después, en los Estados Unidos.

 

La fundadora de la empresa, que cuenta con certificación B, dice que está logrando posicionar la marca en la Argentina, no solo en el comercio minorista y mayorista, sino también en el área de los regalos corporativos. “Notamos una creciente demanda por parte de organizaciones y organismos estatales de poder ser consistentes con sus políticas de RSE y sustentabilidad al momento de hacer regalos institucionales y a sus equipos de trabajo”, agrega.

 

Redes colaborativas

 

Para potenciar el negocio y ampliar el impacto, la fundadora de Animaná asistió a espacios de ferias sustentables, encuentros de colaboración y conferencias de otras organizaciones pioneras dentro de la sustentabilidad en la industria, que estaban surgiendo en Europa como el Ethical Fashion Forum o el Ethical fashion Show. “La participación en estos espacios nos ayudó a crecer y desarrollar ideas y proyectos en otro nivel: formar redes para realizar proyectos de mediano y largo plazo, involucrando más personas”, destaca Marina.

 

En 2009 fueron seleccionados como participantes en el programa Business in Development Network – BiD Challenge Argentina, un programa de capacitación y mentoría para organizaciones sustentables para desarrollar sus modelos de negocio. También los eligieron para participar en el desafío Changemakers de Ashoka. Asimismo, participaron en BiD Network Mujeres empresarias, saliendo entre los 20 proyectos más interesantes del mundo en el desarrollo local.

 

Ficha técnica

  • Inversión inicial: $ 1,5 millón
  • Facturación 2017: u$s 350.000
  • Locales: 2
  • Empleados: 5

 

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