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Los desafíos de la industria textil

Crédito: Obaidul Arif / IPS
Crédito: Obaidul Arif / IPS

 

Antes de todo, parece interesante de atraer atención hacia un punto que pocas personas saben : la industria de la moda es la segunda industria la más contaminante después de la industria petrolera. No solamente hablamos del medioambiente, sino también de las cuestiones sociales. Tres años después del drama del Rana Plaza, el mundo de la ropa todavía no arregló su problema con la ética…

 

En efecto, vamos a tener que afrontar muchos desafíos en el futuro. Vamos a tomar un ejemplo : comprar una ropa. Es un acto de la vida de todos los días. Cuando compramos, pensamos en el color, la marca, la tela, etc. pero pensamos realmente en las consecuencias de la fabricación de la ropa que vamos a elegir en el ecosistema? Las cadenas en las cuales compramos lo mas a menudo nuestras ropas son, por la gran mayoría, poca respetuosas de los condiciones ambientales, sociales y sanitarios.

 

La Organización Mundial del Comercio (OMC) sostiene que la industria textil cuenta 30 millones de empleadores en el mundo. Entre ellos, 32% están empleados en China y unos otros 30% están trabajando en Asia. Eso quiere decir que más de 60% de la producción mundial proviene del continente asiático. La mundialización de nuestra economía tuvo como consecuencia una deslocalización y una concentración de las industrias textiles en algunas partes del mundo, con una uniformización de las practicas. Al nivel mundial, 74 millones de toneladas de ropas están producidas con 66% hechas de fibras químicas y solamente 34% de fibras naturales.

 

Entre todos los desafíos ambientales del sector textil, la contaminación del agua es muy critica. En China, 70% de los cursos de agua están contaminados : aunque no se puede definir exactamente la parte contaminada por la industria textil, podemos asegurar que los productos usados en la industria textil asumen un amplio grado de responsabilidad. Las producciones intensivas tienen un impacto directo sobre la degradación de los ecosistemas y de la biodiversidad. Sabemos que 25% de las substancias químicas producidas en el mundo están usadas por la industria textil.

 

La palabra clave del futuro de la industria textil, que seo de lujo o no, es la reutilización y el regreso a las materias primeras. De un lado, el residuo es una riqueza y hace poco que las empresas se dan cuenta. Del otro lado, la idea es de reducir los residuos producidos por los textiles : si mejoramos la calidad de las ropas, la durabilidad de esas va a aumentar. El numero grande de residuos actual es debido a las ropas baratas y de mala calidad. La ONG Hecho x Nosotros esta convencida que el regresos a las materias primarias y la consumición responsable son las pablaras clave del mundo de mañana : hay que atacar la “enfermedad” a la raíz y no solamente sus efectos.

 

La preservación de la biodiversidad y de la salud deben imponerse en el cotidiano de las empresas textiles, y mas allá en la manera de consumir de los compradores.

 

Todos somos actores del mundo de mañana!

 

 

Ciclo de vida. Foto.

Cambio de paradigmas: Del ecodiseño al diseño para la sustentabilidad

Ciclo de vida. Foto.

El pasado viernes 31 de octubre tuvo lugar el quinto encuentro sobre diseño sustentable realizado en el Centro Metropolitano de Diseño. En esta oportunidad, la presentación estuvo a cargo del ingeniero químico Guillermo Canale, quien desarrolló el enfoque de ecodiseño y diseño sustentable aplicado al análisis del ciclo de vida de los productos.

Desde una mirada crítica y un conocimiento profundo de la problemática del cambio climático, Canale hizo hincapié en la necesidad de reinventar prácticas cotidianas y orientarlas a conductas más responsables con el medio ambiente: “A mí nunca me gustó mucho la idea de ‘crear conciencia’. No hay que crear conciencia, hay que crear inconsciencia” afirmó el ingeniero.

Con esta idea, hizo referencia a la importancia de educar en la sustentabilidad, de modo tal que no sea necesario pensar permanentemente en modos de proteger nuestro entorno, sino más bien actuar casi de manera automática orientados a este fin.

Productos verdes Vs. productos pintados de verde

Canale enriqueció la discusión aportando una buena cantidad de referencias teóricas y conceptos asociados a la sustentabilidad. Entre ellos, expuso la diferencia entre el paradigma del ecodiseño y el de diseño para la sustentabilidad (también conocido como D4S, por su traducción al inglés). Con respecto a este último, puntualizó el avance que representa su capacidad de atender a la triple dimensión de la sustentabilidad (ambiental, social y económica), orientado siempre al desarrollo y la atención de las nuevas necesidades, algo que el modelo de ecodiseño no lograba abarcar satisfactoriamente.

En este marco, sostuvo que es fundamental no sólo modificar los patrones de consumo, sino principalmente analizar el ciclo de vida de los productos. “El 80 por ciento de los impactos asociados a un producto se determinan en la fase de proyecto […] esto introduce a la diferencia entre productos verdes y productos pintados de verde: el análisis del ciclo de vida es lo que hace a la diferencia” sentenció Canale.

El ingeniero dejó en claro a la audiencia que cada producto es mucho más que eso, en tanto su existencia es posible en el marco de un sistema económico y de producción. Por esto, cada producto se presenta como un ‘sistema producto’ del que es necesario ‘tirar ideológicamente’ para desandar su camino productivo y proponerle un futuro sustentable.

¿Habías pensado alguna vez en la diferencia entre los ‘productos verdes’ y los ‘pintados de verde’? ¿Qué opinas sobre el tema?

 

Limpieza del guardarropas

Moda ética en casa: Tres claves para limpiar y reciclar tu armario

Limpieza del guardarropas
©Rubbermaid Products/Creative Commons

Para ser un consumidor responsable no sólo es necesario conocer el origen de los productos, también hay que ser consciente sobre qué necesitamos y qué no. Esto es especialmente importante en la industria de la moda, desde donde se imponen estéticas de corta duración que empujan a una actitud consumista impulsiva.

Una forma interesante de evitar ese comportamiento es limpiar el armario para saber qué sobra, qué falta y qué se puede recuperar. Esta es una de las recomendaciones del libro Wear No Evil de Greta Eagan –fundadora del sitio de moda ética fhasiongreenme.com-, donde la autora repasa todas las claves para ‘cambiar el mundo desde tu armario’. Una de las más importantes: tener un armario consciente con prendas que usamos, comprar sólo lo necesario y donar lo que ya no necesitemos.

Wear No Evil de Greta Eagan
©Greta Eagan/Difusión

Para lograrlo, Eagan recomienda:

Observar con atención cada pieza

Se puede organizar por sección, distinguiendo entre ropa, accesorios y calzado. Cada objeto que se saca del armario tiene que ser evaluado con un ‘sí’, un ‘no’, o un ‘tal vez’: la respuesta define si continúa siendo parte del guardarropa o no. La primera clasificación suele corresponder a las prendas de uso frecuente o con algún un valor sentimental, la segunda a las que durante el último año permanecieron archivadas –por ejemplo, por cambiar el talle-, y la tercera y última a las que necesitan de una segunda evaluación.

En esta instancia puede ser de gran ayuda recurrir a un amigo que ofrezca su opinión.

Definir qué hacer con las prendas apartadas

Las calificadas con un ‘no’ pueden donarse a organizaciones benéficas: en todas las ciudades del mundo existen lugares donde colaborar (una de las más conocidas es la red de centros del Ejército de Salvación). También se pueden vender en tiendas y ferias alternativas como Galpón de ropa en Argentina, o de manera online a través de redes sociales o plataformas de e-commerce.

Galpón de ropa en Argentina
©Galpón de ropa/Difusión

Las prendas calificadas con un ‘tal vez’ se pueden renovar agregándoles tejidos o accesorios. También es posible reciclar sus telas para armar diseños caseros o donar a alguna empresa.

Renovar a consciencia

Una vez que el armario está limpio –Greta asegura que con esta técnica el contenido se reduce en casi cinco kilogramos- es posible hacer un diagnóstico sobre lo que se necesita y lo que no. Además de elegir productos elaborados bajo los estándares de comercio justo y sustentabilidad, existen alternativas que están siendo cada vez más consideradas como por ejemplo alquilar ropa en lugar de comprar –mira la propuesta de Mud Jeans-, intercambiar prendas con conocidos o en ferias de trueque, o confeccionar los propios diseños.

¿Pondrás en práctica estas ideas?

Tintes Naturales

Image Cantidades muy significativas de sustancias químicas presentes en prendas de vestir, como los tintes y colorantes sintéticos, están diseñados para resistir la acción de la luz, agua y productos químicos en los tejidos, sin embargo estas propiedades también impiden su biodegradación en el medio ambiente. Estos tóxicos son sumamente peligrosos y se incorporan a la cadena alimentaria, se filtran a los suelos y acuíferos (ríos y lagos) subterráneos. Pueden afectar al sistema reproductor e incluso ser carcinogénicos. Según Greenpeace los consumidores de las marcas que contaminan, de forma inconsciente, están contaminando los suministros públicos de agua en todo el mundo, incluso en aquellos en los que existen restricciones o prohibiciones sobre el uso de estas sustancias químicas. Sin embargo se puede cuidar el medio ambiente a través de la creación de una prenda Slow con tintes naturales, donde la fijación de color esta dentro de parámetros sostenibles. Los colorantes naturales son derivados de plantas, invertebrados o minerales. Su implementación varía según la fibra sintética, debido a que cada una requiere de un método de teñido particular. La utilización de los tintes naturales no solamente incluye respetar el medio ambiente cuidando la tierra y las futuras generaciones, sino también otorgarle valor agregado a los productos, a través del resurgimiento de nuestras raíces y cultura.

Vestir moda ética, ¿una misión imposible? Entrevista de Infobae al Foro.

Mariana Gándara, de Infobae, entrevistó al Foro de Moda Etica Latinoamérica. En lo que concierne a la publicación, se deja transcripta la nota abajo. Para mayor información, dirigirse a www.infobae.com

La tragedia de Bangladesh desató la polémica con respecto a la compra de las prendas a bajo precio y el consumo a conciencia. Pero ser un consumidor responsable no es tarea fácil, hay poca oferta y hasta puede resultar más costoso. Cómo ser un comprador comprometido.

Vestir moda ética, ¿una misión imposible?

A la hora de salir de compras, ¿cuántos se preguntan quién confeccionó esta prenda y en qué circunstancias? La tragedia de Bangladesh en la que 1.127 personas murieron y más 2.000 resultaron heridas en el derrumbe de una fábrica puso bajo la lupa las duras condiciones laborales en las que se trabaja en la industria textil y la importancia del consumo a conciencia.

En pleno furor de las cadenas low cost, firmas que ofrecen prendas a bajo costo, surge a contrapartida un fenómeno llamado moda ética. La propuesta es evitar la compra compulsiva y preguntarse de dónde viene la prenda, qué materiales se usaron para confeccionarla, quién la realizó y en qué condiciones.

“Es un concepto que encierra un conjunto de premisas éticas, sociales y ambientalmente basadas en los principios de la sustentabilidad. Los productos elaborados bajo el concepto ‘moda ética’ son productos en los cuales su cadena productiva se basa en la transparencia, la trazabilidad, el respeto al medioambiente, concebidos en una visión acorde a la sustentabilidad en cada uno de los procesos de la moda”, explicó Adriana Marina, directora del Foro de Moda Ética Latinoamérica.

Según la especialista, la moda es una de las industrias “más contaminantes y esclavizantes del mundo”. “Cerca del 25% de los pesticidas mundiales se usan en el algodón y la industria está altamente relacionada con el trabajo esclavo, infantil, etc. Lo que sucedió en Bangladesh es sólo una muestra de lo que pasa en todos los países del mundo: situación de pobreza y esclavitud asociadas al mundo de la moda”, evaluó.

Mientras las firmas low cost con sus precios económicos fomentan lo que se llama moda rápida, en la que cada semana incorporan nuevas prendas con las tendencias que se imponen, casi en tiempo real, la moda ética propone un consumo slow en dónde el comprador tome una actitud responsable.

“No hay una conciencia de dónde provienen las cosas. Eso tiene que ver con ser un consumidor responsable, preguntarse de dónde y quién la hizo. El tema es que hay una persona que estuvo ahí haciéndola en malas condiciones, condiciones inhumanas”, resaltó la diseñadora Paula Gray al tiempo que aclaró que, en busca de “humanizar” sus prendas, cada producto a la venta lleva el nombre de la persona que lo confeccionó.

Pero producir ropa bajo la política del comercio justo suele encarecer la prenda y en Argentina, tampoco hay tanta variedad de propuestas. Entonces, ser un consumidor responsable y a la moda, ¿es una misión imposible?

“Es verdad que puede haber entre un 30% y un 50% de diferencia de precio con respecto a otra marca. Se encarece por lo que es la famosa cadena de valor, se tiene en cuenta absolutamente todo, desde la procedencia de la materia prima, desde el hilado hasta quien lo cultivó. En el caso de la ropa, todos los avíos que pones en la prenda como los cierres son hechos en bronce reciclado, botones de plástico reciclados”, resaltó Gray.

Es que la idea de instalar la moda ética va más allá de una cuestión económica y lo que busca instalar es una forma de vida. “Estaríamos pagando como sociedad un plus aceptable para tener menos problemas sociales, desarrollo en zonas desfavorecidas socialmente y menos contaminación. Estaríamos pagando un poco más por tener menos problemas que también nos salen caros en salud, en pobreza, en delincuencia, en contaminación, entre otros tantos problemas”, advirtió Marina.

Pero el precio no es la única barrera que enfrenta este fenómeno para lograr su masividad sino también la falta de oferta. Si bien en algunos países desarrollados está más evolucionado este concepto su demanda aún es débil y en Argentina más aún.

“En el país recién empieza todo esta corriente, recién empieza a haber información”, añadió Gray pero también resaltó que “una persona se vista completamente de forma ética es la perfección y la perfección no existe, creo que tiene que ver con un equilibro”.

“Si hay una marca que no es ecológica pero sabés que trabajan de forma seria y sabés que la materia prima es de industria argentina, que fomenta lo local, sabés quién es su proveedor, tampoco está mal usarla”, evaluó.

“La ropa, los productos de nuestros hogares, el diseño, nos acompañan desde que nacemos y llevamos en nuestra piel, en nuestro medio productos cargados de pesticidas, de esclavitud y eso nos acompaña día tras día, las 24 horas”, sentenció Marina y agregó: “Los consumidores deberían comenzar a exigir transparencia y saber la procedencia de las prendas; hoy es mucho más fácil con la tecnología. Como ciudadanos debemos exigir a los gobiernos los procesos de certificación, de transparencia de la cadena”.

Ética pero a la moda

Una de las pocas que logró la proeza de construir un imperio económico de la mano de la corriente “moda ética” es la diseñadora británica Stella McCartney. La hija del ex Beatle demostró que su convicción ecologista puede llevarse bien con el desarrollo en la moda. Nada de cuero, ni pieles, la modista logró insertarse en las pasarelas de moda internacionales con tejidos orgánicos como la lana y el algodón.

La última novedad de McCartney fue su creación de zapatos biodegradables con una suela de plástico que su producción es amigable al medio ambiente.

El mismísimo Giorgio Armani se apuntó a este fenómeno y creó sus jeans ecológicamente correctos fabricados con algodón orgánico.

En tanto, la casa de moda italiana Valentino es la que más respeta el medio ambiente, según la organización Greenpeace, gracias a su compromiso de impulsar “una política de compras que implican cero deforestación y una política de cero para la producción textil”.

Fuente: Infobae.
http://www.infobae.com/notas/712096-Vestir-moda-etica-una-mision-imposible.html

Cuero o cuerina: ¿Qué material usar?

Cuerina, ¿material realmente ecológico?

Cuero o cuerina: ¿Qué material usar?
©JD/Creative Commons

Existe una conocida batalla entre los defensores de animales y los actores de la industria del cuero. Pero hoy no abordaremos la discusión que puja por establecer si es ético o no matar a un animal para usarlo luego en nuestras prendas diarias. El dilema aquí es otro y la pregunta que emerge es la siguiente: ¿Qué resulta más contaminante, el cuero o la cuerina que lo reemplaza como material “eco”?

Uno de los puntos a tener en cuenta a la hora de responder a dicho interrogante es que el cuero es una materia prima renovable. La cuerina, no: está basada en el petróleo. Se estima que para tres chaquetas se usan tres galeones de petróleo.

Además, las “granjas” reciclan: los animales que allí se crían, consumen los residuos de alimentos humanos y subproductos de procesamiento de carne. Claro que, hoy en día, hablar del reciclado de residuos humanos no es nuevo. Muchas industrias reciclan residuos domésticos y procesan hasta huesos de animales para producir jabones de tocador.

Otro punto positivo del cuero es su condición de material biodegradable, algo que no comparte con la cuerina.

Y si se supone que la cuerina es amigable con los animales, debes saber que en muchos casos contiene restos de aquéllos, como perros y gatos.

Por otro lado, este material presenta la ventaja de ser más eficiente en lo que al uso de energía respecta, ya que para su producción se usa 1/5 de la requerida en la confección del cuero.

No obstante esto, es preciso señalar que tanto  el procesamiento de l cuero como el de la cuerina generan jabones químicos que terminan contaminando aguas fluviales, el aire y el suelo.

Sobre este último punto, estudios hechos por investigadores en Europa concluyeron que el procesamiento de textiles es menos contaminantes que el del cuero. Sin embargo, las fibras sintéticas no están tan lejos en cifras de contaminación. En palabras de la diseñadora e investigadora Kate Fletcher, un kilo de nylon necesita tres veces la energía empleada en un kilo de algodón. Por lo que, la cuerina, sin duda, contamina el medioambiente en la misma proporción, a menos que sea hecha de algodón, bambú o cáñamo. Aquí, por supuesto, se generan otros argumentos alarmantes, que trataremos de abarcar en otros artículos.

En conclusión, quizás no deberíamos usar ni cuerina ni cuero. La decisión está en cada uno de nosotros.

Vía Eluxe.

Ms Wanda’s Wardrobe. “Por qué no puedo encontrar Indumentaria de Comercio Justo en mi tienda local?”

La moda ética revoluciona el mundo, revolucionando el modo de pensar de individuos.

Les compartimos la experiencia de una mujer que, impulsada por una amiga a participar de un Fashion Swap, se fue interesando en el Comercio Justo en la Moda, hasta generar un Proyecto propio en promoción de la moda ética y ecológica, Ms Wanda’s Wardrobe.

En el video dispara una pregunta muy interesante, que es la experiencia y el sentimiento de un importante grupo de  consumidores actuales en Europa.

“Si puedo encontrar alimentos de comercio justo en mi mercado local, por qué no puedo encontrar Indumentaria de Comercio Justo en el mismo lugar?”

El video está en inglés.

Fuente: http://www.mswandas.co.uk

Portada Harper´s Baazar. Foto.

El Foro de Moda Ética Latinoamerica para Harper’s Bazaar

Harpers Bazaar, junio 2011. Foto.
Harpers Bazaar, junio 2011.

Florencia Brunetto, de la revista Harper’s Bazaar, edición junio 2011, tuvo el agrado de entrevistar a la mentora del Foro, Adriana Marina, para su sección “Lo nuevo, Lo último”, referida este mes a la moda sustentable, entre otros temas.

A continuación adjuntamos el articulo:

Nota Adriana xForo Harpers Bazaar junio 2011

Pueden comprar la edición impresa en los kioskos de diarios y revistas para leer el artículo completo sobre la Moda Sustentable.